Drogas de Prescrición
Los uso y abuso de medicamentos de prescripción como los analgésicos, tranquilizantes, estimulantes y sedantes, son una cada vez mayor de adiccion camuflada bajo terminos de drogas legales.
El uso inapropiado o no médico de estos medicamentos constituye un asunto de grave preocupación en el campo de la salud pública. El uso no médico de ciertos medicamentos de prescripción como los opioides, los depresores del sistema nervioso central (SNC) y los estimulantes, puede llevar a la adicción, caracterizada por la búsqueda y uso compulsivo de estos medicamentos.Aunque muchos medicamentos de prescripción se prestan al abuso o al uso indebido, las siguientes tres clases son las que se abusan con más frecuencia:
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Opioides: recetados con frecuencia para tratar el dolor.
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Depresores del SNC: utilizados para tratar la ansiedad y los trastornos del sueño.
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Estimulantes: recetados para tratar la narcolepsia y el trastorno de déficit de atención con hiperactividad.
Los opioides se recetan con frecuencia por la eficacia de sus propiedades analgésicas, es decir, por su capacidad para aliviar el dolor.
Entre los compuestos que caen dentro de esta categoría, también conocidos como narcóticos, se encuentran la morfina, la codeína, y otros medicamentos relacionados. La morfina se utiliza frecuentemente antes o después de la cirugía para aliviar el dolor agudo. La codeína se utiliza para los dolores menos intensos. Otros ejemplos de opioides que se pueden recetar para aliviar el dolor incluyen la oxicodona (OxyContín, o para la tos fuerte (la codeína).
Los opioides sólo se deben combinar con otros medicamentos bajo supervisión médica ya que pueden interactuar con los mismos. Típicamente no deben usarse en combinación con sustancias como el alcohol, los antihistamínicos, los barbitúricos, o las benzodiacepinas. Ya que estas sustancias disminuyen la respiración, su efecto combinado podría llevar a una depresión respiratoria que pondría en riesgo la vida del usuario. El uso de opioides a largo plazo puede llevar a la dependencia física, es decir, que el cuerpo se adapta a la presencia de la sustancia y si se reduce su uso abruptamente, aparecen los síntomas del síndrome de abstinencia.
Los depresores del SNC disminuyen la función normal del cerebro. En dosis más altas, algunos depresores del SNC pueden convertirse en anestésicos generales. Los tranquilizantes y los sedantes son ejemplos de depresores del SNC.
Los depresores del SNC pueden dividirse en dos grupos, de acuerdo a su composición química y farmacológica:
Los barbitúricos, como el mefobarbital (Mebaral) y el pentobarbital sódico (Nembutal), que se utilizan en el tratamiento de la ansiedad, la tensión y los trastornos del sueño.
Las benzodiacepinas, como el diacepam (Valium), el clordiacepóxido HCl (Librium), y el alprazolam (Xanax), las cuales pueden ser utilizadas para tratar la ansiedad, las reacciones agudas al estrés, y los ataques de pánico. Las benzodiacepinas con efecto más sedante, como el estazolam (ProSom), se pueden recetar para el tratamiento a corto plazo de trastornos del sueño.
Los depresores del SNC no se deben combinar con ningún medicamento o sustancia que cause somnolencia, incluyendo analgésicos de prescripción y ciertos medicamentos para los resfriados y las alergias vendidos sin necesidad de prescripción médica, o el alcohol. Si se combinan pueden deprimir la respiración o deprimir al mismo tiempo, el ritmo cardiaco y la respiración, lo que podría ser mortal.
Suspender el uso prolongado de dosis altas de depresores del SNC puede causar que semanifiesten síntomas del síndrome de abstinencia. Ya que funcionan disminuyendo la actividad cerebral, una posible consecuencia del abuso es que, cuando se dejan de tomar, la actividad del cerebro puede alterarse al punto de que pueden ocurrir convulsiones. Cuando una persona está considerando dejar de usar un depresor del SNC, o ha dejado de usarlo y está presentando los síntomas del síndrome de abstinencia, debe hablar con un médico y buscar tratam.A menudo el abuso de los depresores del SNC ocurre en conjunto con el abuso de otras sustancias o drogas, como el alcohol o la cocaína. En estos casos de abuso de varias drogas, el enfoque del tratamiento debe estar dirigido a las múltiples adicciones.iento.
Los estimulantes aumentan la agudeza mental, la atención y la energía, y estos cambios se acompañan de aumentos en la presión arterial, la frecuencia cardiaca, y la frecuencia respiratoria.
Las consecuencias del abuso de estimulantes pueden ser extremadamente peligrosas. Tomar dosis altas de un estimulante puede resultar en un ritmo cardiaco irregular, temperaturas corporales peligrosamente altas, o potencialmente, en una falla cardiovascular o convulsiones. Tomar repetidamente dosis altas de algunos estimulantes en un período corto de tiempo puede llevar a la hostilidad o paranoia en algunas personas.
Los estimulantes no deben mezclarse con antidepresivos o con medicamentos para los resfriados que contengan descongestionantes y que se venden sin receta médica. Los antidepresivos pueden aumentar los efectos del estimulante, mientras que la combinación de estimulantes con descongestionantes puede elevar la presión arterial a un nivel peligroso o puede causar un ritmo cardiaco irregular.